miércoles, 23 de septiembre de 2009

Análisis artístico de la iconografia del Obelisco Tello

Mas allá de las interpretaciones iconográficas, nos interesa describir artísticamente las figuras talladas en piedra, de un estilo tan propio y peculiar, propio del mundo andino y en general de las culturas precolombinas.

A primera vista se aprecia una profusión de elementos y lineas muy atiborrados. Es una composición recargada. Los principales ingredientes geométricos son el cuadrilátero y las lineas curvas. Podría estar mejor traducido en el cuadrilátero de puntas redondeadas. Hay mucho uso de lineas paralelas también y de elementos repetidos seriados como en el caso de los dedos, que son en verdad la repetición de uno solo, puestos paralelamente sin la menor naturalidad. 


Representativamente, podemos identificar a varios seres y dentro de esto identificar rasgos animales y humanos. Pero estos seres no están representados de forma naturalista sino que son una síntesis que ha buscado exagerar para sobresaltar los atributos animales y humanos que les interesaban, como los colmillos, los ojos grandes las expresiones de la boca, las fosas nasales, y las plumas, el cuerpo alargado de serpiente, etc. Algunas partes del cuerpo no serian reconocibles sino nos damos cuenta de que están representadas metafóricamente, como los órganos genitales, la columna vertebral y las colas. Nos podemos dar cuenta desde el primer instante que los espacios han sido cuidadosamente pensados antes de empezar a trabajarlos, es claro que cada personaje tiene una posición determinada que no es gratuita y que es más bien es determinante en esta representación.

Estos elementos tan únicos se encuentra en diversas variedades de muestras artísticas en esta cultura, como se han encontrado: tallados en rocas, cerámicas e incluso frisos como los que se encuentran en el Pórtico Blanco y Negro del Templo Nuevo, las teorías apuntan que estas civilizaciones veían a los animales como reencarnaciones de dioses a los cuales se les dedicaban diferentes tipos de ofrendas como son estos trabajos artísticos hasta el extremo de sacrificios humanos para diferentes necesidades como el deseo de una buena cosecha.

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Descripción Iconográfica de la Estela Raimondi

La cultura Chavín desarrolló una compleja iconografía religiosa donde mayormente predominan felinos, serpientes, halcones y/o caimanes. Esto se muestra en esculturas como: el Lanzón Monolítico, la Estela Raimondi, el Obelisco Tello, las Cabezas Clavas, la Estela de Yauya y la Portada de las Falcónidas.






La Estela Raimondi fue descubierta por el sabio italiano Antonio Raimondi en el siglo XIX. Se encontraba en manos de un campesino. Posteriormente fue trasladada a Lima, donde se conserva actualmente.

Su forma de lapida nos hace pensar que pudo estar adherida a un muro, siendo una de las mas importantes esculturas de esta cultura. La losa de piedra mide 1,95mts de alto por 0,74mts de ancho.

Se asume que la Estela Raimondi representa la divinidad principal, al dios de los báculos.

La Figura tallada en piedra representa una divinidad en forma humana, con aspectos felinos (antropomorfa feminizada). Esta divinidad con báculos sintetiza a tres personalidades distintas. Vista de frente representa a un ser de tamaño pequeño, a un felino antropomorfo con los pies apoyados en el suelo, sosteniendo en ambas manos dos cetros de iguales características. Esto hace denotar que este personaje representa un alto rango y que ejerce control y mando en las dos direcciones.

Su cabeza esta coronada con un tocado en forma de penacho de figuras repetitivas, compuesto de una boca y tres caras parecidas a pequeñas cabezas de las que nacen dieciséis plumas estilizadas intercaladas que asemejan figuras de tentáculos alternados con otras que parecen serpientes. Las caras emanan sucesivamente la una de la otra partiendo de la quinta boca sobrepuesta encima de la cabeza del personaje principal.



La Cabeza junto al tocado fue hecha de tal manera que se pudieran distinguir en ella hasta tres caras distintas, según si se la mira normalmente o volteada en 180º. La cara principal que se aprecia en la posición normal es la de un felino antropomorfo, mientras que en la posición invertida aparecen otras dos, superpuestas la una encima de la otra. La que comparte la boca con la cara principal tiene los ojos de lagarto, rectangulares de pupila excéntrica. A su vez se observa en ella orejas bilobuladas en ambos lados, la cabellera y el cinturón de serpientes. Su boca, muestra dos pares de colmillos entrecruzados y sus ojos redondos, tienen la pupila excéntrica.


También podemos observar colmillos saliendo de las cabezas en ambos lados. Los pies y manos semejan garras.

La figura presenta ojos centrales y pequeños ojos alrededor de la figura que parece que tiene el poder de ver todo.

Toda la escultura es simétrica.

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